7. Yo nomás iba a vender un poco de barbacoa

Sep 22, 2017, 05:48 PM

Cristina está desesperada vendiendo quesadillas por la calle, pero sabe sacarle el lado bueno: conoce a clientes que gustan de su comida y pensando en ellos se le ocurre cocinar barbacoa en su pequeño departamento para venderla allí mismo ante el escepticismo de Benjamin. La barbacoa resulta un éxito y cada vez más personas se acercan a su casa para probarla, lo que pone a la pareja ante el riesgo de una inspección de inmigración. Deciden salirse del apartamento con un carrito callejero y después consiguen abrir un restaurante, que se hará famoso cuando la revista Bon Appétit lo escoja entre los 10 mejores de EEUU. Parece que Cristina no puede pedir más, pero sigue sin lograr lo que más quiere: reunirse con sus hijos.