Profesora de Educación Infantil
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Se supone o se cree que una vez los niños pasen a Educación Primaria están a gusto. Quizá añoren los juegos de los años anteriores, o los rincones que había en el aula. Y es posible que añoren también a la profesora, o que la echen en falta. Y probablemente ese sentimiento sea mayor si la profesora del primer año de Primaria es exigente y dura contigo. Pasas de estar casi como en una nube, a estar debajo de un chaparrón en ciertos momentos. Eso es lo que me pasó a mí. Yo no me acuerdo cómo era en aquel entonces, tampoco creo que era capaz de describirme con cuatro-cinco años, pero sí me han contado. Era sensible, muy sensible. La profesora, en cambio, era un poco dura. Para un niño o una niña puede llegar a ser complicado el hecho de estar muchas horas del día con una persona así, sobre todo si es muy sensible como lo era yo, pero si encima, le añadimos que era una etapa de cambios, lo es más. Era el cambio de ir a primero de Primaria, cambiar de edificio, cambiar de profesora. ¿No son muchos cambios para un niño o una niña de cinco años? Puede que haya alumnos o alumnas que lleven bien, pero yo no lo llevé muy bien. Menos mal que los amigos seguíamos juntos. No teníamos mis padres y yo demasiado, en ciertos momentos, con ser sensible, para que la profesora nos echara en cara. La profesora llegó a decir a mi madre que yo era así, y que no tenía remedio, que ella sabía mejor que nadie cómo era yo. No sé cómo transcurrió el curso, pero me acuerdo que era a finales de curso cuando nos tocaba ir de excursión a pasar una noche o un par de ellas. Como era previsible, no quería ir. Mis padres querían que fuera a vivir aquella experiencia por primera vez. Me decían lo típico que se dice en esas situaciones: tienes que ir, te vas a divertir mucho, vas a pasar muy bien, vas con amigos y amigas y lo vais a pasar genial. No. Yo no quería ir. Pero me convencieron a pesar de todo. Iba acercando el día de salida y mi madre y yo empezamos a hacer la maleta. Es ahí cuando empecé a decir otra vez que no iba. Llegó la noche anterior a la salida. Estaba nerviosa y lloraba. Al verme así mi madre me dijo que estuviese tranquila, que si no quería ir me quedaba en casa. Y así lo hice. Me quedé en casa. Creo que fue una de las noches que mejor dormí. ¿Cómo no iba a añorar la profesora de Educación Infantil? Si con una profesora que te quiera y que te cuida estás en una nube.
