Educar los corazones
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Hoy me gustaría compartir contigo una historia que ha formado parte de mi vida durante varios años. Concretamente, durante mi tercer y cuarto curso de la ESO. Durante esos dos años tuve en la asignatura de euskera una profesora que quiso hacerme creer que era alguien que verdaderamente no lo era. Fueron dos años muy duros de mi vida, pero hoy en dia soy quien soy gracias a todo aquello.
Era muy buena estudiante y muy trabajadora. Tenía facilidad para hablar en euskara y sacaba buenas notas en esa asignatura. Aun así, entre mis amigas y yo no teníamos costumbre de hablar en Euskara. Inconscientemente, siempre acabábamos hablando en castellano. Eso era lo que a aquella profesora le molestaba. Cuando me escuchaba hablar en castellano me gritaba, dejandome en evidencia delante de la clase, haciéndome sentir que estaba cometiendo algo grave por no hablar en euskara. La verdad era una persona a la que le tenia mucho miedo.
Hubo muchas situaciones en las que me me dejó en evidencia delante de mis compañeros/as y otras profesoras.
Aun así, hubo una situación, que para mi, fue la más dura de todas. Un dia de clase paso un suceso similar a los anteriores. Al salir de clase, comente lo ocurrido con mis amigas. La verdad que necesitaba desahogarme. No se cuando ni como, pero aquello que hable con mis compañeras llego a sus oidos. Al sigueinte dia, me hizo quedarme con ella en un recreo. Me llevo a otra sala, y acercándose a mi rostro, me dijo entre gritos que si seguía siendo tan falsa y tan mala person no iba conseguir tener amigas nunca. Me dijo que yo como persona no tenía ningún valor, e incluso me llegó a decir que era una persona muy sucia.
Yo lloraba. No era capaz de responderle. Cuando intentaba hablar para defenderme, ella me gritaba aun mas fuerte, sin dejar que me expresara.
Ese dia me fui a casa llorando. Todo lo que ella me había dicho me lo creía. Me sentia culpable. Me creí que era una persona sucia y que como persona no valia para nada.
Por aquel entonces, todavía, no tenía desarrollado un pensamiento crítico y no era capaz de ver más allá de lo que ella me había dicho.
Durante todos estos años no he logrado olvidar todo aquello. Me atrevería a decir que lo llevo clavado dentro de mi. A dia de hoy estudió Magisterio porque quiero ser profesora. Si de algo me he dado cuenta estos últimos años es que no soy una persona sucia, sino que valgo mucho como persona. Me duele pensar en como una profesora ha podido transmitir eso a una alumna. Tengo claro que no es la base sobre la que se debe educar. Menos aún, la manera de hacerlo. Por suerte, yo he logrado resarcirme de todos aquellos mensajes negativos y destructivos que me hizo creer que yo como persona no valía. A raíz de ello he aprendido que un/a profesor/a, sea por la causa que sea, no debe dedicarse a menospreciar y destruir la autoestima de sus alumnos/as, sino que debe empoderarlo/as. Debe buscar sus potencialidades y motivar a que las desarrollen, y en aquellas cuestiones en las que el/la alumno/a no logre alcanzar unas expectativas se le deberá apoyar desde el cariño y el respeto a que estas mejores. Pero jamás, intentar desmontar la personalidad de los y las alumnas.
