El mundo no es de color de rosa

Mar 10, 2016, 06:51 PM

Ha llegado el momento de echar la vista atrás hasta casi el primer día que vine a este mundo. He de decir que recuerdo mi infancia con cierto sabor agridulce, no es que haya sido mala, porque en general considero que gracias a dios he tenido suerte y he sido una niña bastante feliz y risueña desde que tengo uso de razón.

Todos sabemos que el mundo no es de color de rosa, y en mi caso lo digo desde la experiencia que la vida me ha enseñado. Un día puedes estar en lo más alto de la cima de la montaña y un simple tropezón puede hacer que al día siguiente estés abajo del todo.

Bien, los recuerdos de mis primeros años en la escuela a la que fui los guardo con mucho cariño, por cuanto fueron unos años muy bonitos y alegres. Sin embargo, estos recuerdos cambian totalmente cuando me acuerdo de mi querida Educación Primaria.

Hasta comenzar esa etapa todo era normal, por así decirlo. Mis problemas comenzaron cuando una niña nueva vino al cole. Me hice su amiga puesto que me daba un poco de pena verla sola en la hora del recreo, acto seguido le presenté a mis amigas y sin comerlo ni beberlo de pronto me encontré, con que ella se había apoderado de mis amigas y las había puesto a todas en mi contra. Este querido grupo estaba dirigido por la alumna nueva y por la niña más mayor de mi clase, que a su vez era la más grande y la que más fuerza tenía. Su tamaño impresionaba y su fuerza era muy superior a la mía. Todas mis compañeras les tenían un miedo atroz y con tal de que éstas no les hicieran nada a ellas, prefirieron obedecer a estas líderes, siguiendo sus instrucciones, haciéndome la vida imposible. No sé por qué la tomaron conmigo; creo que es posible que vieran en mí a una niña buena, amable y no conflictiva, lo cual me convertía en la diana perfecta para afianzar su posición de poder sobre las demás. Me apartaban, insultaban, despreciaban, marginaban, me hacían bromas de muy mal gusto, en definitiva, me convertí en su saco de las tortas. Menos mal que en esa época el uso de la tecnología no estaba tan extendido como ahora, ya que de lo contrario podrían haber utilizado las redes sociales para hacerme la vida todavía más difícil y complicada. Dentro de lo que cabe, sus ataques se limitaban al tiempo que pasábamos en el aula y en las horas del recreo. A día de hoy, sigo sin saber realmente el por qué de todo aquello.

Según pasaban los cursos ese vacío que me hacían iba a más, por lo que me vi obligada a relacionarme con las chicas de la otra clase o con gente mayor o menor que yo...o andar sola que era lo que me pasaba más a menudo. Los viernes eran gloria para mí y los domingos un infierno. Estuve a punto de cambiarme de cole, pero al final no lo hice, aunque ganas no me faltaron.

Sin embargo, no creáis que esto duró por siempre. En los dos últimos cursos de Primaria, esto es, 5º y 6º, tuve una tutora que fue mi salvación. Ella fue la primera y única profesora que hizo algo al respecto cuando vio cuál era mi situación, a diferencia de los anteriores que no hicieron absolutamente nada, ni mostraron el más mínimo interés por averiguar lo que pasaba e intentar buscar una solución. Como iba diciendo con ella todo cambió, incluida yo, dejé de ser la niña asustadiza, temerosa y débil para convertirme en la mujer que hoy soy. Gracias a ella entré en la Secundaria y finalicé mis estudios sin ningún tipo de problema. Es más con el tiempo hice las paces con algunas de ellas y hoy en día se han convertido en buenas amigas mías.

Para terminar, me gustaría decir que ese suceso de mi vida lo tengo totalmente superado, asumido, aceptado e interiorizado. Y aunque no se me haga muy agradable hablar sobre ello, no suelo tener problema en contar mi experiencia, ya que en alguna ocasión me ha servido para ayudar a otras personas.Puedo decir que estas vivencias me han hecho más fuerte y que soy como soy y estoy donde estoy, gracias a todo lo vivido.