¿Enseñar o aprender?

Mar 11, 2016, 04:17 PM

Primeramente, pedir disculpas a profesores y alumnos por si se han sentido ofendidos con la historia del ELEFANTE ENCADENADO de Jorge Bucay. No era mi intención faltar al respeto ni trabajar menos que el resto. Me parecía que contar mi historia no aportaba más de la que aporta el cuento del Elefante encadenado y que contar cualquiera de mis experiencias era llover sobre mojado. Añadir que, al entender que era un guiño, un juego, a la realidad o la ficción, daba pié a elegir semejante contenido. Un malentendido.

Por otra parte, pensaba que al demostrar que había aprendido a utilizar los recursos TIC o herramientas, cumplía con los objetivos del ejercicio y no le di mayor importancia. No pretendo justificar mis equivocaciones.

Por último, enmendar el error y decir que, tal vez, ambas cosa, mi relato personal y el cuento de Bucay puedan ser textos complementarios. Agradecer la importancia que se ha demostrado a la persona y las experiencias personales.

Saludos!


En mi vida escolar han transcurrido muchas cosas, malos y buenos momentos. Momentos dulces, momentos agrios, momentos de aburrimiento, de superación y sensación de apatía; pero lo que realmente ha perdurado en mi memoria ha sido el trato cálido de los profesores y los profesores como personas, sin duda.

Recuerdo mi primera profesora de educación infantil, atenta, amable y alegre. Mantengo en mi recuerdo, momentos muy bonitos y gratificantes, aunque fuera un niño inseguro y temeroso; el paso por primaria y secundaria fue una experiencia que apenas recuerdo y que por lo tanto, debió de transcurrir sin ninguna incidencia. Lo que si tengo en mente, son los últimos días de esta etapa. Recuerdos de muy buenos resultados académicos y una etiqueta, bien definida por los profesores, de alumno ejemplar. Un alumno con mucho ego y pocas herramientas de resolución de problemas educativos o sociales.

A continuación, realicé bachiller en un nuevo colegio, elegido por mi mismo, el alumno de mucho ego y pocas herramientas. Un buen colegio, un colegio de renombre en la comarca, valorado por las buenas calificaciones de sus estudiantes, sobre todo en los resultados de selectividad. Un colegio serio, exigente, más tradicional que el anterior.

Entre tanto, los tres meses de verano (cursillo intensivo obligado y habitual), me debieron cundir más de lo esperado, ya que pase de ser alumno modélico a ser una alumno, como dice un buen amigo, “pro”, pro-blemático. En definitivas cuentas, a ser el peor alumno de toda la clase. ¿Cómo se come esto?

De esta etapa no me quiero ni acordar. No recuerdo las notas, no. No recuerdo los profesores, no. Desde luego, no recuerdo los contenidos, ni recuerdo la preocupación de mi familia. Lo que bien recuerdo y puedo revivir con frecuencia, es la sensación de frustración, la sensación de persona estúpida, non grata, la sensación de estar perdido por completo, mi vergüenza, sobre todo la vergüenza. Incapaz de tomar las riendas y resolver la situación. También recuerdo, con amargura, la poca disposición de los profesores por ayudar, demasiado trabajo o diferentes valores, supongo. Cómo olvidar mis citas con un psiquiatra, que miraba por la ventana mientras transcurría la sesión, y para más inri, era incapaz de recordar ni apuntar lo comentado en las anteriores.

Pasé después a los estudios superiores, frustrado, acomplejado, desilusionado, temeroso, avergonzado, avergonzado, excluido,¿He mencionado ya avergonzado?. Acabé como no, en un centro de “pros”; Dios los cría y ellos se juntan.

La verdad, recalcar aquí, que fué y lo recuerdo como una experiencia gratificante, enriquecedora y de la cual jamás me arrepentiré. A concluir hoy en día, que fue algo fortuito. Con la añadidura de que el tener asumido que no tienes nada que perder ni nada que esperar te ofrece una visión bastante más relajada; sin embargo, la escuela seguía siendo parte de un sistema clasista, donde los profesores únicamente se preocupaban de preparar bien, y muy bien, a los “suyos”, a su prole.

Nunca me he cansado de seguir estudiando y seguí, seguí por varios cursos, escuelas hasta terminar en la universidad estudiando magisterio. Apoyar mis conclusiones en las palabras de Thoreau (siempre me ha gustado citar, no me preguntes porqué)...

“Hace unos treinta años que vivo en este planeta y todavía estoy por oír la primera sílaba de los serios o valiosos consejos de mis mayores, pues no me han dicho nada, o quizá no puedan decirme nada, de utilidad. Aquí está la vida, un experimento, la mayor parte del cual no ha sido realizado todavía por mí; pero no me beneficia en absoluto que otros lo hayan realizado. Si poseo alguna experiencia que considero de valor, puedo asegurar que mis mentores no me dijeron una palabra acerca de ella. (...)”

Walden - La Vida en el Bosque Henry David Thoreau._

Añadir a estas palabras, que creo que no se puede enseñar. Recalcar, que si se da algún tipo de enseñanza es casi algo fortuito. No se si me puedo llegar a explicar bien: somos todos tan distintos y el aprender implica tantos aspectos, las inquietudes, las motivaciones, la situación personal, el modo de comprender lo que nos rodea, sensaciones, sentimientos, utilidad que puede llegar a tener el contenido en un momento concreto, las personalidades, las capacidades… tantas cosas. Tantas posibilidades que plantean combinaciones infinitas de posibles recetas para transmitir y recoger conocimientos o experiencias. Vivencias que a mi me han servido, pero que a ti no te sirven…

Creo que es como la frase de la inspiración, esa que dicen que es mejor que la inspiración te pille trabajando. Es decir, no creo que realmente se pueda enseñar, creo que simplemente se puede aprender. Lo que hay que incitar y enseñar a la gente es a buscar a analizar y contemplar las experiencias y a sacar de ellas lo que les pueda servir a cada cual. Mientras tanto dar ejemplo, dar ejemplo de lo que a ti te ha valido, por si fortuitamente, le puede le servir a alguien y sobre todo, sobre todo ser persona, persona cercana, disponible y dispuesta.

PARA LOS DOCENTES:

Definitivamente, no tengo la respuesta de que es lo que debe hacer o decir un buen profesor, cómo llegar a transmitir esas palabras de las que habla Thoreau, pero desde luego, tengo la ilusión y esperanza de poder acercarme a ver la luz; siempre he sido una persona curiosa y con inquietudes y todavía confío en poder guiar alguna experiencia de utilidad para alguien, sin pretensión alguna. Tal vez siga siendo un ingenuo, o simplemente un soñador nato pero me gustaría pensar que si se puede enseñar: espero con impaciencia, que algún día, mis alumnos me puedan dar la respuesta.

Es difícil, es complicado y muchas veces los “mayores”, los docentes complicamos las situaciones y lastramos las experiencia.

PARA LOS QUE QUIEREN APRENDER:

Conclusión: EL ELEFANTE ENCADENADO. No esperes aprender de otra persona, la mejor persona que te puede guiar en tu aprendizaje serás tú mismo. Nunca te rindas.Tu única manera de saber, aprender y avanzar, es intentar de nuevo poniendo en el intento todo tu corazón…


EL ELEFANTE ENCADENADO

https://www.youtube.com/watch?v=GrPabK-N6NE