La gran tribulación 09/06/19 (#1043)

Jun 10, 12:16 AM
 Pastor José Luis Cinalli  09/06/19

La gran tribulación
 
“Porque habrá entonces gran tribulación, cual no la ha habido desde el principio del mundo hasta ahora, ni la habrá. Y si aquellos días no fuesen acortados, nadie sería salvo; más por causa de los escogidos, aquellos días serán acortados”, Mateo 24:21-22.
 
Después que la iglesia sea elevada al cielo para reunirse con Jesús comenzará en la tierra un período de tribulación. Este evento profético tendrá lugar entre el arrebatamiento de la iglesia yla segunda venida del Señor: Inmediatamente después de la tribulaciónverán al Hijo del Hombre viniendo sobre las nubes del cielo, con poder y gran gloria”, Mateo 24:29-30. Latribulación durará una ‘semana de siete años’. Esto se deduce de la comparación de diversos pasajes de las Escrituras. Daniel dice que el anticristo gobernará durante una semana y que a la mitad endurecerá su corazón contra Dios:Durante una semana… ese rey malvado hará un pacto con gran número de gente; pero a la mitad de la semana prohibirá que se hagan ofrendas, y en el altar de los sacrificios se ofenderá gravemente a Dios…”, Daniel 9:27 (TLA). Sin embargo, Daniel especifica también que esa mitad serán tres años y medio: “Hablará mal contra el Dios altísimo, y… durante tres años y medio hará lo que le parezca mejor”, Daniel 7:25 (TLA). Juan corrobora ese dato al decir que “A la bestia se le permitió decir grandes blasfemias contra Dios, y se le dio autoridad para hacer todo lo que quisiera durante cuarenta y dos meses, Apocalipsis 13:5 (NTV). Evidentemente la semana de Daniel 9:27 son siete años detribulación
 
Daniel es el primero en llamar a ese período de sufrimientos la tribulación, Daniel 12:1 (Septuaginta). Jesús llamó principio de dolores (Mateo 24:8) a la primera mitad de esos siete años y gran tribulación a la segunda mitad: “Porque habrá entonces gran tribulación, cual no la ha habido desde el principio del mundo hasta ahora, ni la habrá”, Mateo 24:21. Juan, en su visión de los tiempos finales, también se refirió a este suceso cuando dijo que las personas vestidas de blanco “pasaron por la gran tribulación…”, Apocalipsis 7:14 (NT-BAD). En este punto es importante enfatizar que la tribulación y la gran tribulación no son dos términos diferentes. Latribulación se refiere al período total de los siete años, mientras que la gran tribulación se refiere a la segunda mitad de la tribulación. Jesús profetizó que en la gran tribulación “habrá más angustia… que en cualquier otro momento desde que Dios creó al mundo. Y jamás habrá una angustia tan grande, Marcos 13:19 (NTV). Daniel dijo exactamente lo mismo: “Será una época de muchas dificultades y angustias, la peor que haya sucedido…”, Daniel 12:1 (PDT). También dijo: “Habrá guerra hasta el final y todo quedará totalmente destruido…”, Daniel 9:26 (PDT). El ojo profético de Isaías también vio la gran tribulación: “Porque el Señor viene como un fuego… para castigar con su furia y darles escarmiento… Porque el Señor castigará con fuego y con su espada a toda la humanidad…”, Isaías 66:15-16 (PDT). “No les espera nada bueno… los que se apartan de mí, sentirán hambre… y quedarán avergonzados… gritarán y llorarán con el corazón hecho pedazos… el Señor Soberano los destruirá…”, Isaías 65:12-14 (TLA) y 15 (NTV). Joel dijo: “Será un día oscuro y deprimente”, Joel 2:2 (PDT). Por su parte Malaquías vio la gran tribulación de la siguiente manera: “El día del juicio se acerca, ardiente como un horno. En aquel día el arrogante y el perverso serán quemados como paja. Serán consumidos…”, Malaquías 4:1 (NTV).
 
La iglesia no estará durante ese período, entonces ¿quiénes sufrirán semejante castigo? La respuesta es Israel y el mundo incrédulo. Después del arrebatamiento de la iglesia se sentirá en el mundo un gran vacío y el pecado no tendrá límites porque será quitado de en medio el poder que impedía que el anticristo se manifestara. El Espíritu Santo dejará esta tierra porque la iglesia donde mora será arrebatada: “Hay un poder que impide que ya esté aquí… el hombre de pecado mismo no podrá venir hasta que lo que le detiene sea quitado de en medio, 2ª Tesalonicenses 2:6-7 (NT BAD). El pecado, la maldad, la violencia, la apostasía y todo lo que sea de inspiración satánica tendrá libertad para desbordarse a gusto ya que no habrá nada que lo detenga. Entonces aparecerá en escena un audaz antagonista y oponente de Cristo: el anticristo. Según parece Israel entrará en alianza con este poderoso personaje del mal y en la mitad de la semana romperá el acuerdo y presentará una ofrenda asquerosa en el templo que marcará el comienzo de la segunda etapa de la tribulación, es decir la gran tribulación: “Jesús siguió hablando con sus discípulos acerca del fin del mundo, y les dijo: … deben entender lo que dijo el profeta Daniel. Él anunció que algún día se presentaría una ofrenda asquerosa en el templo. Cuando vean que en el lugar santo pasa lo que anunció Daniel, entonces huyan… porque ese día la gente sufrirá muchísimo. Nunca, desde que Dios creó el mundo hasta ahora, la gente ha sufrido tanto como sufrirá ese día; y jamás volverá a sufrir así”, Mateo 24:15-21 (TLA). Pablo al igual que Daniel también profetizó acerca de lo que haría el anticristo en el lugar sagrado del templo: “… Este personaje hasta se atreverá a ir y sentarse en el Templo de Dios y hacerse pasar por Dios, 2ª Tesalonicenses 2:4 (NT-BAD).
 
El adjetivo que pueda describir lo que será la gran tribulación no se ha podido encontrar todavía. No existe una palabra o frase que pueda detallar lo terrible que será. La Biblia misma lo menciona de diferentes maneras. Isaías lo llamó la ardiente ira: “Haré que tiemble el cielo y que la tierra se mueva de su sitio, por el furor del Señor Todopoderoso en el día de su ardiente ira, Isaías 13:13 (NVI). Jeremías dice que será un día terrible: “Viene un día terrible… En toda la historia nunca ha habido un tiempo de terror como éste…”, Jeremías 30:7a (TLA) 7b (NTV). Sofonías lo llamó“el día de la furia del Señor”, Sofonías 2:2 (PDT). Ese día será espantoso para aquellos que no arreglaron sus cuentas con Dios: “¡Se acerca el gran día en que vendré a castigarlos!... ¡Ese día se oirán gritos tan horribles que hasta los más valientes llorarán! Será un día de gran enojo, un día de aflicción y angustia, un día de completa destrucción… un día de profunda oscuridadEl día que yo me enoje, le prenderé fuego a la tierra. No habrá nada que los salve... ¡En un instante serán destruidos todos…!”, Sofonías 1:14-18 (TLA). Luego agregó: “… Se acerca el día en que vendré a castigarlos…y les juro que así lo haré… Cuando me enojo, soy como el fuego; ¡voy a quemar toda la tierra!”, Sofonías 3:8 (TLA). El profeta Nahúm dijo: “¿Quién podrá enfrentársele cuando se enfurezca? ¿Quién podrá soportar el calor de su furia? Su ira se esparce como el fuego y hasta las rocas son destruidas a su paso”, Nahúm 1:6 (PDT). El profeta Miqueas también profetizó acerca de lo que le sucederá a las naciones que se le opongan: “… ¡voy a juntarlas para hacerlas polvo!”, Miqueas 4:12 (TLA).
 
No existe nada bonito o atractivo en lo que los profetas dijeron acerca de la gran tribulación. Los hombres lamentarán su destino eterno, pero no podrán remediarlo. El sentimiento de estar perdidos les apretará el pecho. La concientización de que otros tomaron un mejor camino y ahora están gozando en un mundo mejor los enloquecerá. Si no te cuidas, también podría caer el fuego y la ira del cielo sobre ti. Sin embargo, podrías hacer otra cosa para no lamentarte ese día: injertarte al pueblo redimido del Señor que no estará para ver esos terribles juicios que vendrán. Todo lo que tienes que hacer es quebrantar tu corazón, humillar tu espíritu y someterte a Jesucristo. Solo entonces tendrás el perdón de tus pecados y Dios cambiará tu seguro destino de perdición por uno de salvación: “Y en ningún otro hay salvación; porque no hay otro nombre bajo el cielo, dado a los hombres, en que podamos ser salvos”, Hechos 4:12.
 
¿Cuál es el propósito por el que la Biblia nos deja saber tanto acerca de la gran tribulación? Que escapemos del terrible castigo que viene sobre quienes no se arrepienten de sus pecados. Sería de necios no reaccionar ante la advertencia de semejante condenación eterna. El daño que produce el pecado no se limita a este mundo sino que nos condena al tormento eterno: “… Aléjense de mí… Váyanse al fuego eterno…”, Mateo 25:41 (PDT). Los pecadores conocen lo mejor de los placeres terrenales pero no conocen lo peor de su castigo; es tan severo que no se puede expresar con lenguaje humano. El fuego terrestre se puede encender con una leve brisa y apagarse con unas gotas de agua pero “El Señor con su aliento le prenderá fuego como una corriente de azufre ardiente”, Isaías 30:33 (PDT). ¿Dónde encontraremos agua suficiente para apagar el fuego de Dios? Estoy seguro que si más personas hubieran avistado el infierno estando aun en la tierra, tal vez sus almas no habrían ardido al caer sus cuerpos en la tumba. Andemos a la luz de las Escrituras, las cuales describen los sufrimientos de los condenados en el infierno. Meditar en todo esto es una buena manera de tomarse la amonestación del Señor a pecho. ¿Por qué arriesgarse a ir al infierno, cuando una mansión celestial nos espera a cambio de la fe y el arrepentimiento?