Clama a Dios y no te dejará solo en ‘visto’ 25/9/2022 #1215

Episode 228,  Sep 25, 2022, 09:01 PM

Pastor José Luis Cinalli
25/9/2022
Clama a Dios y no te dejará solo en ‘visto’

Yo estoy con ustedes todos los días, hasta el fin del mundo”, Mateo 28:20 (NBLH).

Jesús prometió estar con nosotros siempre. La presencia del Señor nunca es tan dulce como en los momentos de mayor dificultad. Es en el día de la prueba cuando uno experimenta un inmenso e indecible gozo al estar en la presencia de Dios. Ahora bien, además de su presencia también se nos promete el poder de su brazo para protegernos: “… Dios nunca abandona a los que buscan su ayuda”, Salmo 9:10 (PDT). Cuando el pueblo clame al SEÑOR por ayuda… él… lo rescatará, Isaías 19:20 (NTV). “El SEÑOR oye a los suyos cuando claman a él… los rescata de todas sus dificultades, Salmo 34:17 (NTV). ¿Lo ves? ¡Cristo no solo nos consuela en medio de la prueba sino que nos libera de ella!

Con frecuencia nos encontramos asediados por dificultades que parecen no tener solución. A simple vista no existe salida. Sin embargo, hay una puerta que solo la mano de Cristo es capaz de abrir. ¿Quién le abrió a Israel la puerta a la libertad? Dios: “… He escuchado sus gritos pidiéndome ayuda… Por eso he venido a librarlos del poder egipcio”, Éxodo 3:7-8 (TLA). ¡Dios siempre responde a la oración de aquellos que claman con fe! “El pueblo de Dios clama a él… y no tardará en darle lo que necesita, Lucas 18:7 (PDT). Aún más, cuando Dios nos ayuda lo hace generosamente. Los esclavos israelitas se fueron de Egipto con sus riquezas: “El SEÑOR sacó a su pueblo… cargado de oro y plata…”, Salmo 105:37 (NTV). ¡Libres y ricos de un día para otro! Y para completar el milagro, Dios hizo que más de dos millones de personas emprendieron el viaje por sus propios medios. Piensa en la cantidad de personas enfermas, lisiadas o postradas. Piensa en los ancianos. ¿Cómo hicieron para marchar a pie por el desierto en condiciones tan extenuantes? Caminaron “durante cuarenta años… y… jamás sus ropas se envejecieron ni sus pies se hincharon… ni las sandalias se gastaron…”, Deuteronomio 8:4 (TLA) y 29:5 (NTV). ¡Dios es extravagantemente generoso! ¡Cuando bendice lo hace a lo grande!

Recordemos ahora lo que le pasó a los israelitas cuando huían de los egipcios. El Faraón y sus 600 carros de guerra corrían velozmente detrás de ellos. El mar adelante, el ejército detrás y las montañas a su alrededor. Estaban ante una dificultad insuperable. Se encontraban encerrados por un muro insalvable de dificultades. Y, ¿qué hicieron? “… Oraron para que el Señor los ayudara, Éxodo 14:10 (PDT). Y Dios los ayudó: “… ¡Tranquilos, no tengan miedo! … no se preocupen… Dios los va a salvar… El Señor combatirá a favor de ustedes sin que ustedes tengan que hacer nada, Éxodo 14:13-14 (TLA y BDA 2010). Para Dios no hay dificultad o crisis demasiado grande, para Él son todas igualmente posibles de resolver. Y cuanto más grande sea el problema, mejor será la oportunidad que tiene para intervenir como un Dios benigno y Todopoderoso. Dios nos invita a calmarnos, a serenarnos. Nos invita a entrar en el silencio y la quietud. Desea que aflojemos nuestros controles, que tomemos las cosas con calma y que tengamos fe: “Nuestro Dios… siempre está dispuesto a ayudar a quienes… confían en él…”, 2º Crónicas 16:9 (TLA). Dios nos pide que nos sentemos y lo miremos. Dios es capaz de calmar nuestras emociones, curar nuestras ansiedades y apagar todos nuestros temores: “Tú les das paz… porque en ti han puesto su confianza”, Isaías 26:3 (PDT). Deja que su bendición descienda sobre tu atribulado corazón. Y entonces, en el silencio de la admiración y la quietud de la fe sabrás que Él es Dios, el Dios de tu propia vida.

Recordemos ahora las veces en que Dios honró la fe de quienes pidieron su ayuda. Después de clamar, Dios hizo que “el pueblo de Israel… cruce por en medio del mar, pisando tierra seca”, Éxodo 15:19 (NTV). Los israelitas vencieron muchas de sus batallas sin perder un solo hombre. Escaparon de Egipto sin desenvainar una sola espada y, en una oportunidad, Dios envió granizo del cielo para derrotar al enemigo: “… El SEÑOR los destruyó mediante una terrible tormenta de granizo que envió desde el cielo…”, Josué 10:11 (NTV). En otra ocasión Samuel clamó “y el Señor… envió fuertes truenos contra los filisteos, confundiéndolos a todos… Entonces los israelitas derrotaron a los filisteos”, 1º Samuel 7:9-10 (PDT). Luego enfrentaron a cinco naciones y ganaron la guerra sin perder un solo soldado: “Acabamos de contar a los israelitas que fueron a la guerra, y ninguno murió, Números 31:49 (TLA). Y, ¿qué decir de la victoria que lograron gracias al clamor del profeta Eliseo? “Cuando el ejército arameo avanzó… Eliseo rogó: “… entonces el SEÑOR los hirió con ceguera…”, 2º Reyes 6:18 (NTV). ¿Y recuerdas el día en que el sol se detuvo? “… Josué oró… y… el sol se quedó quieto en medio del cielo, y durante casi un día entero no se ocultó…”, Josué 10:12-13 (TLA). Dios había prometido pelear por su pueblo (Deuteronomio 1:30) y cumplió su palabra: “… El SEÑOR… peleó por ustedes en contra de sus enemigos”, Josué 23:3 (NTV). “No fue con la espada como… conquistaron esta tierra… ¡Fue tu mano poderosa! ¡Fue la luz de tu presencia, porque tú los amabas!, Salmo 44:3 (TLA). Dios peleaba por su pueblo, pero también proveía para sus necesidades. Dios “hizo que lloviera maná… del cielo...”, Salmo 78:24 (NTV). Moisés clamó y Dios “hizo salir agua de la roca sólida”, Deuteronomio 8:15 (PDT). La viuda de Sarepta creyó y la harina de su tinaja jamás se agotó, 1º Reyes 17:16. Elías clamó y el hijo de la viuda resucitó, 1º Reyes 17:20-22. Ana clamó y Dios le dio un hijo, 1º Samuel 1:10. El Dios de los israelitas es nuestro Dios. El principio espiritual del clamor en medio de las necesidades todavía funciona. ¿Estás en problemas? Inclínate y ora a Dios. ¿Son invencibles los gigantes que merodean tu casa? Si le das lugar, el General de los ejércitos peleará por ti. “¡Dios… se apiadará de ti cuando clames pidiendo ayuda! Tan pronto como te oiga, te responderá, Isaías 30:19 (BAD).

Recordemos ahora a Sansón. Un día mató a mil filisteos con la quijada de un burro: “Cuando acabó de jactarse, tiró la quijada; y a ese lugar… le llamó Colina de la Quijada. Después Sansón tuvo mucha sed y clamó al SEÑOR…  Entonces Dios hizo que brotara agua a chorros de un hoyo en el suelo…, y Sansón se reanimó… Luego llamó a ese lugar Enacore Manantial del que Clamó…”, Jueces 15:17-19 (NTV, BAD). Advierte los nombres utilizados por Sansón. Después de aniquilar a sus enemigos Sansón se sentía orgulloso de sí mismo. Entonces levanta un memorial a su propio nombre y se canta a sí mismo: “Con la quijada de un asno, un montón, dos montones; con la quijada de un asno maté a mil hombres”, Jueces 15:16. “Un montón… dos montones… muchos montones”. Sansón se alaba a sí mismo. No hace mención de Dios en ningún momento. Sin embargo, inmediatamente después rectifica su error y le cambia el nombre por Enacore o Manantial del que clamó, manifestando su necesidad y dependencia de Dios. El lugar era un recordatorio de lo bondadoso que había sido el Señor con él. Sansón finalmente recuperó la cordura y reconoció que Dios le había dado la victoria. Además, que su vida dependía enteramente de Él.

Ánimo. Si Dios abrió un manantial para Sansón también puede hacerlo para ti. De hecho es Dios quien abre muchos manantiales de consuelo para aquellos que recurren a Él con fe. Muchos manantiales que bien podrían llamarse Enacore. El ejemplo del alivio de Sansón debería alentarnos a confiar en Dios porque solo Él es capaz de abrir ríos en lugares secos: “Abriré ríos… Les daré fuentes de agua en los valles y llenaré el desierto con lagunas de agua; por la tierra reseca correrán ríos alimentados por manantiales”, Isaías 41:18 (NTV). La historia de Sansón levantando un memorial en honor a Dios nos recuerda el nombre que Agar le dio a Dios cuando fue encontrada en el desierto: “Eres el Dios que todo lo ve”, Génesis 16:13 (TLA). En el monte Moriah Abraham levantó un memorial a dios cuando hizo provisión en lugar de su hijo: “Le puso por nombre… Yahveh-jireh… que significa… “El Señor provee”, Génesis 22:14 (BAD y NTV). Cuando Jacob tuvo su famoso sueño en el Dios acudió para consolarlo con hermosas promesas, le puso por nombre a ese lugar Betel que “significa ‘casa de Dios”, Génesis 28:19 (NTV). Después que Moisés acabó con los amalecitas “… edificó un altar en ese lugar y lo llamó Yahveh-nisi (que significa “el SEÑOR es mi estandarte”, Éxodo 17:15 (NTV). En el lugar donde Dios se le apareció, Gedeón “construyó un altar al SEÑOR… Yahveh-shalom, que significa “el SEÑOR es paz”, Jueces 6:24 (NTV). El día en que Dios peleó por Israel enviando truenos desde el cielo Samuel le puso por nombre al lugar “Ebenezer... porque dijo: “¡Hasta aquí el SEÑOR nos ha ayudado!”, 1º Samuel 7:12 (NTV). ¿No será hora de que levantemos también nosotros un memorial en honor de aquel que siempre nos ayuda? ¿Tienes un lugar espiritualmente significativo en el que Dios te ha mostrado su favor en forma de consuelo o promesa? Visítalo, levanta un altar y adóralo. Ten fe. El Dios que ayudó a su pueblo y peleó sus batallas es el mismo Dios que peleará las tuyas. Cuando ustedes clamen a Mí y oren a Mí, Yo los escucharé, Jeremías 29:12 (Kadosh). “... Cuando tengamos alguna necesidad, acerquémonos con confianza al trono de Dios. Él nos ayudará, porque es bueno y nos ama”, Hebreos 4:16 (TLA).