Volverá a salir el sol - 14/12/25 - #1382

Episode 407,   Dec 14, 2025, 09:30 PM

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Pr. Alejandro Michalec
 14/12/25

Volverá a salir el sol
 

“Aquel día, cuando llegó la noche, les dijo: Pasemos al otro lado.  Y despidiendo a la multitud, le tomaron como estaba, en la barca; y había también con él otras barcas. Pero se levantó una gran tempestad de viento, y echaba las olas en la barca, de tal manera que ya se anegaba. Y él estaba en la popa, durmiendo sobre un cabezal; y le despertaron, y le dijeron: Maestro, ¿no tienes cuidado que perecemos? Y levantándose, reprendió al viento, y dijo al mar: Calla, enmudece. Y cesó el viento, y se hizo grande bonanza.  Y les dijo: ¿Por qué estáis así amedrentados? ¿Cómo no tenéis fe? Entonces temieron con gran temor, y se decían el uno al otro: ¿Quién es éste, que aun el viento y el mar le obedecen?” Marcos 4:35-41

El texto que acabamos de leer, si bien muy conocido, es realmente sorprendente. La historia se desarrolla en el mar de Galilea, que, en realidad, es un gran lago de agua dulce, se encuentra a más de 200 metros por debajo del nivel del mar. Está rodeado de colinas y montañas. Los vientos suelen soplar con bastante intensidad por estar cercano al mar y así se forman súbitas y violentas tormentas, con olas de hasta 9 metros de altura. ¡Imagínese esto para un pequeño barco pesquero! El mar de Galilea es uno de los lagos más famosos del nuevo testamento, fue escenario de hechos muy importantes en el ministerio de Jesús. El hijo de Dios hablo varias veces desde una barca a grandes multitudes en ese lugar. El hizo que algunos de sus discípulos tuviesen una pesca milagrosa, llamo a Pedro, Andrés, Santiago y Juan para ser “Pescadores de Hombres”. Realizo obras poderosas a orillas de este mar: sano enfermos, expulso demonios, alimento milagrosamente a más de 5000 personas con tan solo algunos panes y 2 peces. Podríamos decir que Jesús, tenía cierta predilección por este lugar. El texto bíblico nos dice que se había hecho de noche. Me imagino que tanto los discípulos como Jesús estaban cansados, habían estado todo el día con la multitud: Jesús enseñando, ellos sirviendo, lo único que habrán anhelado es descansar. Tal vez sentarse a solas con el Maestro, disfrutando de un buen pedazo de pan fresco y algo de pescado, mientras deleitaban sus oídos con las enseñanzas de su Señor. Sin embargo, pese al cansancio, a ser ya de noche, Jesús les dice: “Pasemos al otro lado”. Seguramente se habrán mirado entre ellos y murmurado, ya que las condiciones no eran muy favorables para emprender un viaje en barca, estaban cansados, era de noche y el viento comenzaba a soplar en forma amenazante. Pero Jesús fue determinante: “Pasemos al otro lado”. ¿Que había al otro lado? ¿Quiénes vivían al otro lado? Él tenía una misión específica, alcanzar la otra orilla del lago, la región de Decapolis y liberar a un hombre “El endemoniado gadareno”. Decapolis era una región donde la mayoría de la población no era judía, no era un sitio agradable para ir, los judíos detestaban aquel lugar, lo consideraban un terreno pagano, de gente idolatra, impura. Resumiendo: Estaban cansados, era de noche, con un pronóstico meteorológico que se aventuraba adverso, tenían que cruzar el lago con una pequeña barca y más encima el destino era Decapolis, la región más despreciada por los judíos. Un panorama desalentador, pero Jesús tenía una misión, un objetivo claro, estaba determinado a cruzar esa misma noche. 

Los invito a que nos metamos por un instante en aquella barca con Jesús y sus discípulos y vivenciemos la situación. El y su tripulación comienzan la travesía por el lago, el relato cuenta que otras barcas iban con ellos, no querían perderse ninguna de las enseñanzas del maestro. Pero, de repente, el viento comienza a soplar, la noche se torna más oscura que lo habitual, unos nubarrones negros comienzan a cubrir el cielo: La tormenta se aventuraba. Una tempestad en el mar es algo impresionante y amedrentador. El viento, la lluvia cayendo, el sonido ensordecedor de los truenos y la luz de los relámpagos dominan la escena. Pero esta no era una tormenta más, al menos 4 de los discípulos eran pescadores, expertos navegantes, profesionales en el tema, nacieron y crecieron en ese mar, habían enfrentado cientos de tormentas, sabían cómo hacerlo eran “expertos”. Se levanta una fuerte tempestad, el viento azotaba con fuerza y las altas olas comenzaron a anegar la barca. Estaban fuera de control, lo habían intentado de todas las formas, luchando contra el viento. Tratando de sacar el agua, Redireccionando el bote, pero todo fue inútil, se estaban hundiendo, el naufragio era inminente. Seguramente se habrán preguntado ¿dónde está Jesús? ¿dónde está? ¿acaso no se percata de lo que está ocurriendo? ¿no se preocupa de que perecemos? ¿y dónde estaba Jesús? Estaba en la popa, en la parte posterior del barco, durmiendo sobre un cabezal. Todos corriendo, desesperados, exhaustos de tanto esfuerzo por mantener el barco a flote y Jesús…durmiendo… ¡Qué paradoja! Jesús esta tan profundamente dormido que hasta parece indiferente de la situación que está ocurriendo cerca suyo. ¿por qué estaba durmiendo? ¡Estaba cansado, agotado!, había estado predicando todo el día. Así que ni el viento, ni el embate de las olas, ni los gritos de los discípulos fueron capaces de despertarlo de su sueño tranquilo. En medio de tal agitación, su actitud también refleja, su plena confianza en Dios, su Padre.

“…entonces le despertaron diciendo: Maestro ¿no tienes cuidado de que perecemos? Y levantándose Jesús: reprendió el viento y dijo al mar: Calla, enmudece. Y ceso el viento y se hizo grande bonanza” Marcos 4:38-39

Esos mismos discípulos que habían presenciado las maravillas, señales y prodigios que Jesús había hecho. Los mismos que fueron participes y testigos de la identidad y autoridad de Jesús, fueron los que acudieron a Él en la barca y elevaron la oración equivocada: ¿no tienes cuidado que perecemos? ¿acaso Jesús no se da cuenta que están por morir ahogados, el incluido?  ¡Señor, vamos a morir y no te importa! Literalmente le dijeron vamos a perecer y tu tampoco lo puedes solucionar ¿cuál fue la actitud de Jesús? El pasaje nos muestra que, en contraste con nuestra debilidad, Jesús tiene no solamente autoridad, sino que también el poder. El Maestro se levantó, calmo los vientos y la tempestad y reprendió a sus discípulos por la falta de fe ¿por qué estáis así amedrentados? ¿por qué tienen miedo? ¿cómo no tienen fe? A Jesús no le molesto que lo levantaran, los exhorto por la falta de fe. El Señor esperaba que después de tantas manifestaciones de poder que los discípulos habían visto, deberían haber sabido que el barco donde iba su Maestro no podía hundirse. El Señor lo había dicho al comenzar la travesía: “Pasemos al otro lado”. Esto tendría que haber sido una garantía para ellos. Pero el problema fue que se dejaron llevar por sus sentimientos y emociones en lugar de confiar en las palabras de Jesús. La Lección que el Señor les enseñaba…era que el plan divino no podía fracasar por un súbito temporal. Ninguna fuerza en toda la creación puede destruir el propósito que Dios tiene para tu vida, ni separarnos de su amor eterno. Este incidente abrió los ojos y la mente de los discípulos a la majestad de Jesús ¿Quién es este que aun el viento y el mar le obedecen? Cuando Jesús les dice: “Pasemos al otro lado”, ¿Acaso no sabía El que iba a venir una terrible tormenta, una tempestad? Por supuesto que sí, pero Él no los lleva por ahí para ahogarlos, sino para salvarlos. Jesús quería completar su enseñanza teórica con una experiencia práctica. Sin duda, había sido muy interesante escuchar sus predicas acerca de la importancia de la fe. Pero los discípulos, necesitaban experimentar de manera práctica el poder de Jesús. Hay algo que tienes que saber: “Las tormentas van a venir indefectiblemente a tu vida”, no lo puedes evitar. Pero Jesús va a estar en tu barca. Enfrentaremos tormentas, algunas muy fuertes, que en ocasiones pueden hacer tambalear tu fe, tal vez en este momento estas pasando por una de ellas, de esas que te asustan, que te angustian, que te quitan la paz. Tu tormenta es quizás tan fuerte que el viento, la lluvia empañan tus ojos, tanto que no puedes ver a Jesús. Te lleva incluso a cuestionarte ¿esta Jesús en mi barca? ¿tiene cuidado de mi situación? ¿no se da cuenta de que perezco? Hay momentos, que al igual que en aquella barca Jesús parece estar dormido. Es ahí, cuando naturalmente no puedes ver a Jesús, en donde tienes que poner en práctica tu fe. Los discípulos eran pescadores, sabían de tormentas, sabían cómo actuar, como manejar la situación. Pero cuando haces todo lo humanamente posible y no podés cambiar tu realidad, cuando se te queman los papeles, cuando se terminan las ideas, cuando ya probaste todas las estrategias y agotaste los recursos y todo parece empeorar, Es allí donde tienes que saber que Jesús está contigo, siempre estuvo ahí y aunque parezca dormido, Él tiene cuidado de ti, no dejara que perezcas. Él está allí sosteniéndote para que no caigas. A pesar de los vientos fuertes y las olas que inunden tu barca, Jesús está contigo, y si Él está contigo tienes 100% de seguridad de salir de esta. La seguridad no consiste en la ausencia de peligro, Pero si en contar con la presencia de Dios. El no prometió que no habría tormentas, El prometió que estaría contigo para atravesarlas juntos.

 “Cuando pases por las aguas, yo estaré contigo; y si por los ríos, no te anegarán. Cuando pases por el fuego, no te quemarás, ni la llama arderá en ti…” Isaías 43:2

¿cuál es tu barca en esta noche? ¿en medio de que tormenta estas? ¿de esas que te sacuden fuerte? Déjame decirte que cuando Dios desea un roble, Él lo planta en un lugar donde las tormentas lo castigan y la lluvia cae sobre él, y es en medio de la batalla, de la adversidad de su ambiente, donde el roble gana fuertes y magnificas raíces y se convierte en el rey del bosque. Dios quiere formar un roble hoy donde apenas vemos un arbusto, Dios quiere que tus raíces sean fuertes, profundas, tanto, que nada ni nadie te pueda derribar. ¡No tengas miedo, ten fe!!! Miedo es mirar a las circunstancias, a la tempestad, fe es mirar a Jesús, no mires tu adversidad, ten fija tu mirada en El, es el único que puede rescatarte. 365 veces dice la biblia: “No Temas”, una por cada día del año. Fija tus ojos en la dirección correcta. Jesús está en tu barca, pero no dejes que solo tome una posición en ella, sino que tome la completa dirección y control de la nave. Cuando Él está al control llegaras a puerto seguro. No busques que alguien te de la palabra mágica, tú tienes la autoridad, mira tú desafío, tu proyecto, tu sueño, como un modelo terminado. Pon tus estudios médicos, tus problemas delante del Señor y dile: No hay solución aparente, humanamente posible, pero tu palabra dice: “…Que no hay nada imposible para Ti”. Toma la autoridad y reclama las promesas que Dios te ha dado. Hoy Dios te pregunta ¿por qué tienes miedo? ¿acaso no estoy yo contigo? ¿dónde está tu Fe? ¿a quién le crees más, a las tormentas fuertes o al Dios creador y soberano de todo? No hay una razón verdadera para que tengas temor, porque Dios es una realidad más grande que cualquier situación por la que estés pasando. Él te dice: Yo soy tu Dios, estoy de tu lado, no temas, todo estará bien, cree a mi palabra, Si Yo estoy a favor tuyo ¿Quién te podrá derrotar? Él tiene control de todo, tiene poder, sobre todo, lo sabe todo y tiene un propósito con todas las cosas. La tormenta en que hoy te encontras, pasará y volverá a salir el sol, y volverá a salir el sol en tu vida. Vendrá la calma, llegara un nuevo amanecer y aunque haya algunas nubes amenazantes… nada ni nadie separaran a los hijos de Dios de su infinito amor.

 “Por lo cual estoy seguro de que ni la muerte, ni la vida, ni ángeles, ni principados, ni potestades, ni lo presente, ni lo por venir,ni lo alto, ni lo profundo, ni ninguna otra cosa creada nos podrá separar del amor de Dios, que es en Cristo Jesús Señor nuestro” Romanos 8:38-39

Tal vez estés en esta noche por primera vez y al igual que los discípulos te preguntes ¿quién es este? ¿quién es este que tiene el poder incluso de calmar los vientos, la lluvia y el mar? ¿quién es este que puede cambiar la derrota en victoria, que puede revertir un pronóstico, que puede cambiar la enfermedad por salud, que puede tornar lo imposible en posible, que puede levantar palacios en donde solo había ruinas? ¿quién es? Él es Jesús, El Yo Soy, Él es todo, el principio y el fin.  El Señor nos está diciendo hoy: “Pasemos al otro lado”, es hora de cambiar, es hora de una transformación, de subir a otro nivel espiritual. Si Él te dijo “Pasemos al otro lado”, no lo hizo en singular, no dijo pasa, dijo pasemos. Él va contigo, tu barca no se hundirá jamás, aunque parezca que duerme, El Señor se está mojando con la misma agua que parece anegarte y aunque las condiciones parezcan contrarias, la barca ¡No se hundirá!

 “Pero los que esperan al Señor tendrán nuevas fuerzas; levantarán alas como las águilas; correrán, y no se cansarán; caminarán, y no se fatigarán” Isaías 40:31